Decidir entre una visa de prometido y una visa de cónyuge depende de las circunstancias, preferencias y prioridades individuales. Cada opción tiene sus propias ventajas y consideraciones, y lo que puede ser “mejor” para una pareja puede no serlo para otra. Exploremos las diferencias clave y los factores a considerar para ambos tipos de visas:
Visa de prometido (Visa K-1):
Ventajas:
- Proceso inicial más rápido:
La visa de prometido o visa K-1 generalmente tiene un tiempo de procesamiento más corto en comparación con las visas para cónyuges.
- Oportunidad de boda conjunta:
Las parejas pueden celebrar su ceremonia de boda en los Estados Unidos después de la llegada del prometido, lo que permite una celebración más inclusiva.
- Entrada Legal y Autorización de Trabajo:
Una vez en los EE. UU., el prometido puede ingresar legalmente y solicitar autorización de trabajo mientras espera el ajuste de estatus.
- Tarjeta Verde Condicional:
Al casarse, el prometido puede solicitar una tarjeta de residencia condicional, que luego puede ajustarse a residencia permanente.
Consideraciones:
- Requisito de intención de casarse:
La pareja debe demostrar una intención genuina de casarse dentro de los 90 días posteriores a la entrada del prometido a los EE. UU.
- Plazo limitado:
El titular de la visa K-1 debe casarse con el peticionario ciudadano estadounidense dentro de los 90 días posteriores a la entrada o salida del país.
- Costes adicionales:
Además de las tarifas de solicitud de visa, pueden existir gastos asociados con la planificación de la boda y el ajuste de estatus.
- Separación durante el procesamiento:
Mientras espera la aprobación, la pareja puede estar separada durante varios meses, dependiendo de los tiempos de procesamiento.
Visa de cónyuge (Visa CR-1 o IR-1):
Ventajas:
- Residencia Permanente Inmediata:
A los titulares de visas de cónyuge se les concede la residencia permanente inmediata al ingresar a los Estados Unidos.
- Sin limitaciones de tiempo:
No es necesario casarse dentro de un período de tiempo específico al ingresar a los EE. UU.
- Finanzas conjuntas:
Los cónyuges pueden combinar inmediatamente sus finanzas, poseer bienes en conjunto y beneficiarse de declaraciones de impuestos compartidas.
- No hay necesidad de ajuste de estatus:
Los titulares de visas de cónyuge no necesitan solicitar un ajuste de estatus una vez que estén en los EE. UU.
Consideraciones:
- Mayor tiempo de procesamiento:
Las visas de cónyuge suelen tener un tiempo de procesamiento más largo en comparación con las visas de prometido.
- El matrimonio debe preceder a la petición:
La pareja debe estar legalmente casada antes de solicitar una visa de cónyuge.
- Entrada limitada antes de la aprobación:
A diferencia de los titulares de visas K-1, los cónyuges no pueden ingresar a los EE. UU. hasta que se apruebe la visa.
- Posibles desafíos de ajuste:
Algunos cónyuges pueden experimentar dificultades para adaptarse a la vida en los EE. UU. sin la oportunidad de trabajar inmediatamente después de su llegada.
En última instancia, la “mejor” opción entre una visa de prometido y una visa de cónyuge depende de factores como la línea de tiempo de la pareja, las preferencias y las circunstancias individuales. Las parejas deben considerar cuidadosamente los tiempos de procesamiento, los requisitos legales, las implicaciones financieras y las prioridades personales al tomar esta importante decisión.
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